A no bajar los brazos

Por daniel en noviembre 22, 2011

Qué es Ñublense? se come? juegan con la vacas? estas son algunas de las cosas que me decían a través de los años en el colegio, preu, universidad, etc. a lo que siempre respondía “es el mejor equipo del mundo”, porque aunque no lo fuese, es mi equipo y lo quiero, un amor que me inculcaron mis viejos desde chico y que hasta el día de hoy sigue creciendo.

Mis primeras idas al estadio siempre eran castrastoficas, nunca perdíamos por menos de 6 goles, el primer partido que recuerdo es uno contra Santiago Morning, perdimos 5-0 en el estadio de la Usach, lo más simpático de ese partido es que eramos como 7 personas y alguien llevo un petardo para alentar a los jugadores.

Pasaron los años y Ñublense que empezaba a mejorar, comenzaron los viajes con mis viejos, Linares, San Fernando, Colchagua, Chillán, Curicó, Santa Cruz, etc. siguiendo al equipo, que de poco nos comenzaba a dar alegrías tan esquivas años atrás.

Era el año 2004 y en la recta final del campeonato Ñublense podia subir a 2º división, en una ida a Curicó Ñublense pierde 3-1 y esa ilusión se desvanecía (desde ese día que odio a los curicanos). Cuando todo estaba perdido Ñublense saca “fuerzas de flaqueza” y obliga a un partido de definición con Curicó luego de ese gol del Flaco Herrera en los descuentos (flaqueza, flaco).
Leer el resto de la entrada »

Pollos Hermanos

Por daniel en noviembre 9, 2011

L != XL (?)

Esto es ser Ñublensino

Por daniel en noviembre 7, 2011

Esta columna que escribió Rodrigo Oses representa todo lo que siento con respecto a Ñublense.

Un acto de fe

“Ñublense ya está en segunda viejo, está listo”.
La sentencia sale de la boca de un colega fanático de la “U” que luego lanza una sonrisa socarrona como si gozara con la agonía del equipo chillanejo.

Mientras él vibró con otro triunfo azul el fin de semana, miles de anónimos hinchas del Rojo se aferran a un milagro y sufren en silencio con la campaña del cuadro ñublensino que quedó a un paso del descenso directo.
Es que ser hincha de un equipo chico, de provincia, donde el amor incondicional es el mejor antídoto para sobrellevar el cartel de fracasado, es un acto de fe aplaudible.
Ser hincha de Ñublense es aceptar una invitación timbrada a sufrir, a enfrentar lo desconocido, a apretar los dientes y a soñar con títulos que nunca llegarán ni figuras que jamás vestirán la camiseta roja que tanto queremos. Pero por sobre todo, a tener identidad propia y generar sentido de pertenencia.
Ser hincha de un equipo grande, por el contrario, es una inyección de poder, arrogancia, superioridad, intolerencia, omnipotencia y muchas veces una falta de identidad propia que en lo personal me patea el estómago. Para esa gran mayoría, es más fácil apoyar a la “U” o a Colo Colo porque ganan casi siempre, porque salen más en los medios o porque simplemente fue una de las primeras palabras que cuando chico a muchos les enseñaron a pronunciar. Pero yo me quedo con la pasión inquebrantable de aquella minoría, de aquellos chillanejos que hoy sacan cálculos porque siguen creyendo en la salvación de Ñublense. Porque seguir a un equipo como el Rojo es eso. Un acto de fe permanente. Un sacrificio que enaltece y que descubre la esencia del verdadero hincha. Creer que todo cambiará cuando parece que todo está perdido.

Diario la discusión (ver)



El sitio no se actualizará más y en algunas semanas dejará de funcionar por completo (por si quieres rescatar algún cachureo).

x